Wittgenstein y el Círculo de Viena: Un breve acercamiento (II)

La lectura que los neopositivistas hacen del Tractatus Logico-Philosophicus es muy reduccionista, buscando lo que tiene sentido porque es verificable y desechando todo lo demás como mero sinsentido, como lo no verificable y, por lo tanto, no científico ni válido. Los problemas de la filosofía quedan reducidos a problemas del lenguaje y por esto es tan importante el análisis lógico para hacer del conocimiento científico el único verdadero. Así, es la Filosofía la que sienta las bases que le dan a la Ciencia su legitimidad.

Sin embargo, mientras los positivistas lógicos hacen descansar el conocimiento humano únicamente en las bases que nos ofrecen la lógica y la ciencia, Wittgenstein encuentra en las cosas del sentir aquello que es importante, algo así como una "fe silenciosa", y no un mero sinsentido.

Un ejemplo de esto se encuentra en una de las reuniones que el filósofo austríaco que nos ocupa tuvo con los miembros del Círculo: en la misma, Wittgenstein se negó a discutir acerca del TLP y se sentó de espaldas a los neopositivistas mientras recitaba a Tagore.

Sin duda les dio una gran lección que ellos parecieron no entender, pues siguieron malversando el escrito de Wittgenstein. Como bien dice Isidoro Reguera en su introducción a La miseria de la razón, éstos consideraron todo el libro como algo encuadrado en la problemática verificacionista que les alimentaba, interpretando las proposiciones atómicas como proposiciones de observación y sin tener en cuenta, por supuesto, que la importacia del TLP reside en una parte no dicha del mismo, y así "quedaron libres sus adelantados para malversar y vulgarizar todo el más alto sentido del Tractatus en lecturas y críticas de él tan pedestres como las que hicieron Carnap o Neurath, por ejemplo".

No podemos obviar, por otra parte, que la Ciencia es una combinación entre lo empírico y lo no empírico, esto es, cuando estudio, por ejemplo, la probabilidad, no puedo encontrar en el mundo un objeto dado que sea "probabilidad". Es más, la experiencia no me puede hablar de la probabilidad porque ésta habla de lo que puede ser y no de lo que ha sido, por lo que ésta es, en definitiva, más una cuestión de psicología que de lógica: es lo que yo me inclino a creer. ¿Cómo podría entonces verificarla? ¿Sería mero sinsentido?

Wittgenstein lo expresa así:
6.371 A toda la visión moderna del mundo subyace el espejismo de que las llamadas leyes de la naturaleza son las explicaciones de los fenómenos de la naturaleza
Cuando vemos en los fenómenos relaciones de causalidad o contingencia, lo que estamos haciendo es ver su componente no empírico, que recae en una necesidad lógica.

Así se ve como el pretendido dominio de la Ciencia, es decir, la predicción de regularidades fenoménicas mediante leyes, no puede reducirse a un espacio verificable o científico, puesto que éste pertenece al espacio lógico. Las leyes científicas no describen el mundo, sino que posibilitan el lenguaje que debo utilizar para referirme al mundo, dejándome describirlo.

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