"La Ilustración es la salida del hombre de su autoculpable minoría de edad. La minoría de edad significa la incapacidad de servirse de su propio entendimiento sin la guía de otro (...)Sapere aude! '¡Ten el valor de servirte de tu propio entendimiento!', he aquí el lema de la Ilustración"
Frente a la superstición, la superchería y la ignorancia, la Ilustración se presenta como un modo de pensamiento alternativo tan desmitificador como clarificante. El Siglo de las luces es el siglo de la crítica, el siglo de la razón. Sin embargo, no todo es razón, sino que también hay sentimiento, pasión, pues ésta también es constitutiva de la naturaleza humana. Esto se puede ver en el lema de la Ilustración, que conjuga la razón, el conocimiento, con la voluntad, la osadía.
La Ilustración es más una actitud que una época. Es una forma de pensar y sentir. El hombre debe sacudirse de los yugos que le oprimen: los mecanismos de control, que son tanto leyes como "tutores", esto es, Iglesia y Estado. El hombre es libre por naturaleza y tiende a pensar por sí mismo. Lo que ocurre es que se ha acomodado, se ha vuelto perezoso, y deja que otros piensen por él. Se deja manipular, a veces por cobardía y otras por simple pereza. Por esto, contra tutores y costumbres, Kant, nacido en Königsberg(1724-1804) rechaza toda manipulación que las condiciones institucionales puedan realizar en el hombre, pues éste no es sólo libre, sino también autónomo.
El hombre kantiano es un hombre cuyos rasgos definitorios son la libertad y la razón, una libertad de pensamiento que se desenvuelva en una libertad de acción. Asimismo, el hombre kantiano es un hombre que no puede ser tratado nunca como medio, puesto que es un fin en sí mismo; en definitiva, un ser con dignidad, insustituible y único. No es una máquina que otros puedan manejar a su antojo, ni es la religión la que ha de prescribir cuáles son sus comportamientos. Es más: frente a la religión revelada, el pensamiento ilustrado reclama una moral laica. Y no sólo eso, sino que, desde sus valores de universalidad, reclama también una moral universal basada en la libertad, en la igualdad y en la tolerancia.
Por si fuera poco, tampoco esto es todo, pues los ilustrados, entre los que incluimos a Kant (pese a que fuera un hombre adelantado a su tiempo), cuestionan el origen y la legitimidad del poder. Además, combaten duramente contra los supuestos fundamentos de la religión revelada, a la que atacan como forma de manipulación que, para el filósofo de Könisgberg, es el principal obstáculo para que el hombre salga de su minoría de edad.
"La liberación de la superstición se llama Ilustración"*2, dice Kant. Frente a la ceguera que acompaña a la religión, frente a la superstición y la manipulación que es la religión, el pensamiento ilustrado aboga por un hombre del todo libre y despierto.
Es cierto que la Ilustración no es un todo homogéneo: Enlightenment, Siglo de las luces, Aufklärung... Sin embargo, lo que sí parece claro es que "Ilustración" no es sólo una época histórica, sino también una actitud no sólo de racionalidad crítica, sino también de osadía y rebelión frente al orden impuesto: "¡Atrévete a pensar!"
*1 Kant, I. ¿Qué es la Ilustración?, Ensayos sobre la paz, el progreso y el ideal cosmopolita, Ed. Cátedra, Madrid, 2005
*2 Op. Cit. p. 29
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