Una de las cosas que más ha perjudicado a Nietzsche es su supuesta vinculación con el nazismo. Expresiones típicamente nietzscheanas como “voluntad de poder” o “superhombre”, citadas fuera de contexto, pueden sonar un tanto “nazis”.

Sin embargo, para ver esto desde otra perspectiva, podemos echar un vistazo a las personas a las que él admiraba: Spinoza, el poeta alemán Heinrich Heine (de origen judío), el compositor Bizet, que tenía antepasados judíos (y Nietzsche lo sabía), el compositor de operetas judío Offenbach...

En Humano demasiado humano atacó abiertamente el antisemitismo y se cuenta que poco antes de perder el juicio, afirmó “voy a suprimir a todos los antisemitas”. De sí mismo decía que era polaco (polaco de un tercer Reich): hasta ese punto detestaba a sus compatriotas.

Sí que es cierto que admiraba a personajes como César Borgia, Napoleón y Julio César, y esto puede ser motivo de controversia. Quizá puede verse ahí cierta simpatía con el fascismo. Sin embargo, él nunca dijo esto. Lo único que Nietzsche, aunque fuera un elitista en todos los sentidos, dijo de sí mismo, es que era “el último alemán antipolítico”.

Yo prefiero quedarme con lo que él decía de sí mismo que con interpretaciones posteriores ad hoc. Por otro lado, si atendemos a sus admiradores, si bien es cierto que hay muchos simpatizantes de Nietzsche que son nazis (como Heiddegger), también encontramos a simpatizantes de izquierdas que los superan en número (es el caso de Marcuse o Jaspers, por ejemplo).
Fuente: Rodgers, N., y Thompson, M., Locura filosofal, pp. 113-114, Melusina, 2006.
Foto: http://www.artshole.co.uk/arts/artists/Gareth%20Southwell/nietzsche-.jpg